ENTREVISTA: Tini para revista “Rumbo”

Tini Stoessel concedió una para la Revista Argentina “Rumbo“, aca te la dejamos completa:

Mientras maneja el curso del mate, se sienta a charlar con Rumbos y hojea algunos ejemplares. “¿Esta es la China Suárez? Dios, es la más linda del mundo, ¿o no? ¿No es una bomba? A mí me encanta, soy fan de la China, me encanta su belleza. Mirá lo que es… Mirá la cara, esos ojos”. Manotea otra edición: “¿Y ésta? ¿Es Celeste Cid? ¡Qué hermosura”, exclama admirada y, también, algo asustada por la comparación. “¿A mí me van a meter entre ellas?”.
¿Qué importancia tiene la imagen para vos?
Mucha importancia. Yo siempre me cuidé, naturalmente. Le doy bola a mi piel, me gusta ponerme cremas, igual que el pelo, al que trato de darle todo lo que necesite. Considero que la imagen de uno se vende y uno debe cuidarla como si fuera un producto.
¿Gimnasio?
¿Sabés que nunca fui a un gimnasio? Tampoco hice dietas, porque siempre tuve una vida ordenada. Lo que estoy haciendo, sí, es correr pero pensando en mis shows en vivo. Mi idea es cantar y moverme en un escenario tipo Madonna, viste, pero para lograrlo tengo que entrenar, eh.
Hace un rato estabas con la guitarra. ¿Te defendés?
Estoy aprendiendo, creo que como cualquier cantante, saber tocar la guitarra o el piano es súper importante para componer, pero estoy en eso, me falta mucho. Claramente no soy una música profesional, pero por suerte estoy bien rodeada por Pancho, mi mejor amigo, un músico en serio, que me enseña y me permite defenderme.
¿Soñás con ser un tipo de cantante?
Me sueño con determinadas virtudes y esos sueños ayudan… Además, la disciplina y la constancia de la profesional van estimulando a esa aprendiz que quiere cantar y correr a la vez, que quiere cantar y tocar la guitarra y por qué no el piano el día de mañana.
En este volantazo a tu carrera, ¿prestás más atención a colegas con más experiencia?
Me inspira mucho ver a Beyoncé. Esa mujer me hipnotiza, me cautiva y la tomo como referente. No la copio, pero la pienso. Veo sus videos, los backstages que se filman de sus trabajos y admiro lo trabajadora que es. Viéndola a ella me dan ganas de ser más de lo que soy.
¿No estás con la panza llena luego de haber cumplido tantos sueños?
Viste cómo es esto. Cuando más lográs, más querés. Es terrible, porque no te terminás de relajar, no te conformás… Pensás que podés ir por más, que lo podés lograr. Ojo, no quiero que suene altanero de mi parte, ni tampoco quiero ser la mejor del mundo… ¡No! Lo hago por mí, yo soy la que me voy poniendo las metas, objetivos. En eso soy metódica, rigurosa y tengo la vista siempre adelante.
¿Qué ves adelante, qué asoma?
Asoma Martina, que ya se despidió de Violetta, ese personaje que me dio todo y mucho más. Pero ahora ya no tengo a Disney detrás, estoy más sola, soy como mi propia empresa y ya me llegó la hora de reinventarme. Soy yo, esto que ves. Martina Stoessel. Con esta cara, esta figura, este envase… Se terminó la época en la que “hice de…”. Ya está, fueron cinco años gloriosos, pero ahora llegó “la reinvención” (abre las manos, gesticula, como si titulara así esta flamante etapa). Ahora quiero que me conozcan a mí, a Martina. Me encantaría ser yo, tengo cosas para decir, para componer, para cantar…
¿Qué te gustaría decir?
Bueno, me estoy armando, me estoy preparando, no es nada sencillo. Encima somos muchos en esta industria, y bastante parecidos, que hacen lo mismo, que es bueno, eh, pero yo no quiero eso… Necesito buscar algo que me diferencie, necesito hacer algo propio.
¿No está todo inventado ya?
¡Noooo! Hay campo virgen por delante. Yo quiero creer en eso, en que se puede hacer algo distinto. Es una meta, como te decía antes.
¿Y eso te presiona?
Presiona pero me gusta esa presión. Bienvenida sea. Porque es una manera de obligarme a seguir estudiando, investigando, conociendo y mejorando. La presión, bien tomada, estimula, evita el achanchamiento. Y ahí, en esa búsqueda permanente, en esa necesidad de ir por más, vuelve Violetta, que fue el personaje que me educó, que me formó y me dio la gran oportunidad de mi vida.
¿Qué hubieras sido sin Violetta?
Hubiera sido cantante, seguro, pero nada que ver… Distinta, menos profesional, menos exigente, tal vez… Obviamente mis padres siempre me incentivaron, tuve una educación, pero Violetta me moldeó, me hizo persona y profesional, me ayudó a hablar mejor, a evitar decir malas palabras, a expresarme más correctamente… Uff, Violetta fue clave para mí y para los cientos de miles que siguieron al personaje y lo tomaron como modelo.
El reconocido productor Daniel Grinbank nos sorprendió a todos cuando dijo que Violetta, en Europa, sólo fue superada en convocatoria por Los Rolling Stones…
¿Fuerte, no? Sí, sí, lo escuché y escucharlo me obligó a hacerme cargo de lo que se generó con Violetta acá y en el exterior, donde teníamos tremenda custodia. No sabés, unos mastodontes de dos metros…
¿Te gustaba, te hacía sentir importante en tierra lejana?
Naaa, nada que ver. No me gusta andar rodeada. Yo acá me muevo tranquila, sin toda esa movida de seguridad. Allá en Europa se armaba flor de bolonqui…
¿Te incomodaba llamar la atención?
Re. No me divierte nada. Me molestaba generar ese tipo de atención, me moría de vergüenza, no tiene nada que ver conmigo. Yo soy de las que prefiere pasar inadvertidas… Acá ando con la familia, tranqui, vistiendo jeans y chatitas.
¿Cuánto tuviste que ver vos como artista en el éxito de Violetta?
No te lo puedo decir, no tengo idea, de verdad no lo sé… Yo te hablo por el programa, por Disney, no puedo separarme y atribuirme los méritos porque yo hacía un personaje, no era Martina.
¿Recordás cómo vivías semejante fenómeno siendo tan nena?
Como una nena, con una tremenda inconciencia e ingenuidad.
¿Estás orgullosa de haber sido una chica Disney?
Absolutamente. No tengo por qué avergonzarme. Ni tampoco morir por haber formado parte de la factoría Disney…
¿No te rebelás?
Cero. No es que salí de ese encierro que fue Disney y ahora me pongo en bolas para demostrar rebeldía… No. Feliz y súper agradecida con Disney.
¿Por eso, ahora, esta sensación de orfandad?
Supongo que sí. La contención que tenía ya no la tendré, ahora soy yo…
Más libre…
Es cierto. Pero a veces la libertad te confunde. Sé que son los primeros pasos, confío en mí y en todo lo que hice. Pero aparecen temores e incertidumbre.
¿Qué temores?
Si gustará mi música, nada menos…
¿No le tenés fe a ser Tini?
Dios quiera que salgan bien las cosas, pero tengo que saber que todo alguna vez se termina.
¿Temés fracasar?
Sí.
¿Podés fracasar?
Espero que no. No, no, no lo tomo así (parece molestarse). Pero hay que estar preparada para lo que sea…
¿Eso te dijo tu papá?
Sí, él me lo dice seguido. Esta carrera nunca te avisa cuando se te termina. De un día para el otro chau, fuiste…
¿Es traicionera?
Son las reglas. Un día estás allá arriba y al otro día no existís.
Dejar de existir… ¿te imaginás?
No quiero, no me animo. Estoy en otra sintonía, con mi primer disco y me quiero posicionar, que dicen que es lo más difícil. Tengo que laburar en eso, en instalarme como artista para otro público.
¿Qué público?
Nuevo, ya los más chicos no creo que me escuchen, sí los fans que fueron creciendo conmigo y hoy andan por los veinte años… Tengo que llegar a otros oídos, a los de veintipico, treinta. Por ahí, por ese rumbo, me tengo que enfocar. Y siento que puedo lograrlo.
Y luchar contra los prejuicios…
Sí, esos van a estar siempre. ¿Qué puedo hacer?
¿Nada?
Siempre seré la chica Disney. Pero yo me encargaré de demostrar mi madurez.
Hablando de realidad. ¿Tenés oportunidad de informarte, de leer lo que pasa en la política, en la economía, en el país?
En la medida de mis posibilidades, trato de informarme, de ver los noticieros, de escuchar a papá… Yo no hablo de política, pero me doy cuenta de lo que pasa en mi país y me angustia mucho.
¿Qué te angustia?
Como estamos los argentinos y por todas las cosas que estamos pasando. Lo veo.
¿Lo ves?
Sí, veo a mis amigas, a las familias de mis amigas, con los compañeros de trabajo. Y veo que está difícil, que la sociedad está difícil. Estamos perdiendo de a poco el sentimiento de ser argentinos, porque estamos tan divididos…Eso me pasa, es lo que veo, pero no pierdo la fe en el futuro.
La charla se termina y Tini está a contrarreloj. Tiene que hacer el bolso porque se va unos días a Cariló. Convida el último mate, muy dulce, y antes de la despedida, toma del brazo al cronista: “Hablamos mucho, ¿no? ¿De qué hablamos tanto? Me da miedo… Cuidame, dale, por favor”. •

TINI VERSUS LALI: ¿QUIÉN ES LA REINA DEL POP?

¿Existe de verdad una especie de rivalidad entre vos y Lali Espósito, dos divas del pop?
(Se ríe). No hay ninguna pelea, creo que es un tema más de fans, que viven comparando lo que hace una y la otra, y de los medios que meten púa. Con Lali está todo más que bien, yo personalmente no tengo ningún problema. En lo más mínimo. Está todo más que bien con ella –repite–. No sé qué quieren buscar, o qué quieren que diga. Yo siempre respondo igual. No hubo, no hay, ni habrá problemas con Lali Espósito. Yo no soy así…
¿Así cómo?
De armar problemas… Lali y yo somos dos colegas que cada una hace lo suyo, somos diferentes y está buenísimo que cada una tenga su estilo y su forma de ser… Y al fin y al cabo las dos nos dedicamos a lo que amamos y nos va bien.
¿Escuchaste la música de Lali?
Sí, obvio, no por elogiar al otro uno va a perder seguridad… Además, los músicos que laburan con ella estuvieron de gira conmigo y son lo más, los amo a todos.
Algún día podrán compartir un escenario…

(Se ríe algo incómoda, se cuida de decir algo inconveniente) ¿Te imaginás? Yo le deseo lo mejor.

0902 0903 09040902